LA ABEJA REINA
Guía y Madre de la Colmena, hay una por cada colmena. Las responsabilidades de la abeja reina son fundamentales, ya que se encarga de la función crucial de poner huevos. Tiene el papel de matriarca y reina sobre todas las abejas que componen la familia de la colmena.
La abeja reina posee características especiales: es más grande que las demás obreras, mide entre 16 y 20 milímetros de longitud. Su cuerpo se distingue por un abdomen alargado y brillante. Es una criatura nacida para la realeza, alimentada exclusivamente del preciado néctar de la jalea real.
Su actividad es incesante: se pasa el tiempo depositando huevos en las celdillas, con una asombrosa capacidad para depositar hasta 2000 huevos al día. Sólo abandona la colmena para aparearse con un macho o para trasladarse a una nueva colmena. Esta migración, a menudo acompañada de sus compañeras más fieles, se denomina "enjambrazón". Con este gesto, la abeja reina pasa el testigo y los recursos a las generaciones futuras, asegurando la continuidad y la supervivencia de la especie en un ciclo vital ininterrumpido.
No se limita únicamente a un papel maternal, ya que la abeja reina ejerce una influencia extraordinaria en el comportamiento de toda la colmena. Su presencia emana un impulso de armonía y cooperación entre las abejas obreras, orquestando la unidad y el funcionamiento sinérgico de todo el ecosistema de la colmena.
Su regencia, sin embargo, es limitada en el tiempo. A pesar de su importancia vital, la abeja reina vive una media de cuatro a cinco años. Durante este tiempo, su energía y dedicación contribuyen a la vitalidad de la colmena, hasta que cede el testigo a nuevas reinas y al futuro desarrollo de toda la comunidad apícola.
FUNCIONES Y TAREAS DE LAS ABEJAS OBRERAS
El ciclo vital de las abejas obreras es una evolución continua, en la que cada abeja desempeña distintas funciones a lo largo de su existencia.
Exploremos juntos las numerosas tareas que realizan en el íntimo mundo de la colmena.
- LAS RECIPIENTES: limpian y alimentan a la abeja reina. En este contacto continuo con las siervas, la reina transmite sus mensajes químicos a toda la colmena.
- ABEJAS NUTRICIONADORAS: Estas abejas se dedican a alimentar y cuidar a las larvas, proporcionándoles valiosos nutrientes como jalea real, miel y néctar.
- LAS ABEJAS BARREDORAS: Las abejas barredoras dedican sus esfuerzos a la limpieza a fondo de las celdillas y de toda la colmena. Retiran escrupulosamente los residuos y, con ayuda del propóleo, recubren las zonas tratadas.
- LAS ABEJAS MAZORERAS: Estas abejas reciben el néctar recolectado, lo transforman en miel y la depositan en el interior de las celdillas. Cuando alcanza la madurez adecuada, sellan las celdillas con una fina lámina de cera, preservando así la preciada reserva.
- ABEJAS ARQUITECTAS: Las abejas arquitectas demuestran maestría en la construcción de panales de cera. Guiadas por su habilidad innata, crean estructuras geométricas y crean una especie de andamiaje que sirve de guía para la construcción de futuros panales.
- ABEJAS VENTILADORAS: Estas abejas son las reguladoras del ambiente interno de la colmena. Crean corrientes de aire que regulan la temperatura y la humedad, manteniendo una temperatura constante durante todo el año. En invierno, generan calor mediante rápidas contracciones musculares del tórax, mientras que en verano refrescan el ambiente abanicando sus alas. Esta actividad no sólo preserva las condiciones ideales para la colonia, sino que también facilita la maduración de la preciada miel.
- ABEJAS GUARDIANAS: Actúan como centinelas a la entrada de la colmena. Defienden la colmena de ataques externos y están dispuestas a sacrificar su vida para evitar la entrada de intrusos indeseados.
- LAS ABEJAS FORRAJERAS: En una incesante danza comunicativa, las abejas forrajeras recolectan polen, néctar y agua en un radio de 3 km. Mediante esta particular danza, comunican a sus compañeras la dirección y la distancia de las fuentes de alimento. Las recolectoras transportan el preciado polen en las cerdas de sus patas traseras, conocidas como cesta, mientras que el néctar lo succionan del cáliz de las flores, almacenando el líquido en el saco del panal para transportarlo a la colmena.

